
A Lucía Lorenzo
El amor no encierra.
Abre.
Si dicta tus pasos
o apaga tu voz,
no es amor:
es extravío.
Cuida tu soledad.
Ahí creces.
Ahí te escuchas.
Quien te ama
no invade tu esencia intocable.
Ama, si quieres,
pero no te olvides de ti.
Porque no hay prisión más honda
que extraviarte en el camino
de regreso.
Aurelio V. Lorenzo Casimiro.
