
A la mujer que ha sido amor incondicional dedico este poema. Es sólo un pequeño reflejo de todo lo que ella significa, porque hay sentimientos que no caben en palabras, pero aún así merecen intentarse. Feliz Día de la Madre.
Madre,
tu nombre no cabe en mi voz
porque está hecho de desvelos,
de batallas silenciosas y amaneceres rotos.
Has sido raíz cuando el mundo temblaba,
a la vez que refugio en la sórdida noche
y la mano que firme sostiene el abismo,
proponiendo su luz cuando todo oscurece.
En tus ojos habita la memoria del sacrificio,
la historia secreta de cada renuncia,
el lenguaje invencible del cuidado
que sostiene la vida sin pedir pruebas.
Eres fuerza vestida de ternura,
pulso que no cede ante la tormenta,
la verdad más limpia que conoce el alma,
la huella eterna que ningún tiempo borra.
Y si el amor tuviera un rostro definitivo,
sería el tuyo:
de pie frente al planeta,
con la simple grandeza de existir.
Aurelio V. Lorenzo Casimiro
